sábado, 25 de junio de 2011

Introducción al aparato respiratorio

La respiración es importante porque permite realizar el intercambio gaseoso permitiendo la entrada de oxígeno y la expulsión de dióxido de carbono: esto ocurre en dos fases bien definidas, una de inspiración o entrada del aire y una de espiración o salida del aire.
El oxígeno es importante para ayudar a obtener la energía necesaria para los diferentes procesos celulares. El intercambio gaseoso es de primera importancia para el organismo. En el aparato respiratorio hay dos componentes principales, uno de conducción y uno de intercambio.
El enorme volumen de aire que pasa por los pulmones con todas las partículas extrañas que vienen en suspensión, hace necesario un sistema de limpieza que en el pulmón comprende el surfactante, el ascendente mucociliar, los macrófagos alveolares y la tos. El aparato respiratorio tiene abundante inervación autonómica, predominando la de la rama parasimpática, responsable de producir tos por medio de las fibras receptoras aferentes que son de tres tipos, de producir broncoconstricción y disminución de los volúmenes alveolares.
El estímulo ventilatorio procede de acúmulos de neuronas en el tallo cerebral, denominados los centros respiratorios, que emiten los impulsos al nervio vago (uno de los nervios del parasimpático que inerva abundamente el pulmón) para que se produzca la contracción del músculo diafragma y consecuentemente, la fase de inspiración.

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